Fuente: http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/ocultacion-abusos-los-testigos-jehova-5661256

Ocultación de abusos en los Testigos de Jehová.
Ninguna religión puede conculcar las libertades de los ciudadanos.

ALBERT BERTRAN
Bautizo de testigos de Jehová, en el 2009, en el Palau Sant Jordi.

MIÉRCOLES, 30 DE NOVIEMBRE DEL 2016

Las cartas que publica EL PERIÓDICO redactadas durante años por la cúpula en Nueva York de los Testigos de Jehová y enviadas a los Ancianos (los responsables) de las 1.400 congregaciones españolas que dependen de la sucursal española de esta organización religiosa desvelan instrucciones para evitar que los casos de abusos sexuales a menores en el seno de su comunidad salgan a la luz. De los documentos se deduce una política sistemática de ocultación que coincide con las denuncias presentadas en España y con el testimonio de una mujer, que denunció en este diario que fue violada con 8 años y después amenazada para que guardara silencio. En Australia, una comisión gubernamental ha afeado su negativa a comunicar a las autoridades las denuncias de abusos. En EEUU, los Testigos de Jehová prefieren pagar multas a entregar los documentos de abusos que piden los jueces.

Cuesta creer que una actitud que se repite en diferentes países no sea un intento premeditado de tapar los escándalos, como denuncian las víctimas, en línea con la opacidad que es marca de la casa de esta organización religiosa. La ocultación, y la existencia de unos tribunales paralelos que velan por el mantenimiento de las normas morales, son intolerables en un Estado de derecho. La libertad religiosa no puede amparar este tipo de prácticas, y menos cuando estamos hablando de abusos sexuales a menores. Ninguna religión puede conculcar las libertades de los ciudadanos.

El Periódico – Los Testigos de Jehová ordenan ocultar los casos de pederastia.

DOCUMENTOS INTERNOS

Los Testigos de Jehová dieron instrucciones para ocultar los casos de abusos a menores.
En 1997 ordenaron crear un archivo de todos los pederastas que todavía no ha salido a la luz.
En los últimos años han moderado el discurso de ocultación pero siguen omitiendo la directriz de denunciar

DANNY CAMINAL
Bautizos de miembros de los Testigos de Jehová en el Palau Sant Jordi en el 2006.

GUILLEM SÀNCHEZ / BARCELONA

MARTES, 29 DE NOVIEMBRE DEL 2016 – 21:27 CET

Las cartas redactadas por la Watchtower de Nueva York a las sucursales de los Testigos de Jehová en todo el planeta recogen las instrucciones que la cúpula de esta organización religiosa -con más de 8 millones de seguidores en el mundo- ha dado desde hace décadas para evitar que los casos de abusos sexuales a menores de su comunidad salgan a la luz.

EL PERIÓDICO ha recopilado estas misivas dirigidas a los ancianos -los responsables- de cada una de las 1.400 congregaciones españolas que dependen de los Testigos Cristianos de Jehová, la sucursal en España. Varios extestigos avalan que fueron obedecidas en sus congregaciones y un referente mundial sobre esta organización como la estadounidense Barbara Anderson ha confirmado a este diario que su contenido es una simple traducción al castellano de los originales escritos desde Estados Unidos.

“A comienzos de la década de 1990 supieron que tenían un grave problema con la pederastia”, explica Anderson, quien entonces trabajaba de investigadora para la revista ‘Awake’ (‘Despertad‘), que se imprime para todos los devotos. Lo más importante en estas misivas es lo que “no dicen” subraya Anderson. Algo tan simple como “avisad a la policía” no aparece en ninguna de ellas. Su negativa a comunicar estos delitos a las autoridades es algo que les acaba de recriminar la comisión gubernamental de Australia. Una política de ocultación que encaja con las denuncias presentadas en España por Miguel García.

ENTERRAR LOS RECUERDOS

En la carta enviada en 1992 se aconseja a los líderes de cada congregación “no desenterrar los recuerdos” de víctimas de abusos que lleven “una vida tranquila”. Si por el contrario, estas “lanzan quejidos por la angustia” (citando la escritura bíblica del Salmo 55:17), los ancianos “pueden ayudar” a “enterrar las malas experiencias”.

Carta original del 23 de marzo de 1992 que se mandó traducida al castellano a los ancianos de España.

El 1994 aparece una aclaración en la que se deja caer que existen leyes “que obligan a informar de los abusos a menores”. Sin embargo, en lugar de indicar que esto es lo que debe hacerse en las congregaciones lo que se ordena a los ancianos es “contactar inmediatamente” con el “Departamento de Asuntos Legales de la central”.

En 1995 se insiste en que cuando aparezca una acusación de pederastia, los ancianos “deben comunicarse inmediatamente” con el “Departamento de Asuntos Legales”.

CREAR UN ARCHIVO DE CASOS

En 1997 la organización quiere conocer todos los casos de abusos que existen. Con este propósito ordena a los ancianos enviar “un informe” en el que además de los datos personales de pederasta y víctima deben responderse preguntas como: “¿Cuánto hace que la persona cometió el pecado? “¿qué edad tenía(n) su(s) víctima(s)?”, “¿a qué grado llegó?”. Dicha información “debe enviarse a la central” en el interior de “un sobre de color caña“. Tal información “no deberá hacerse disponible a nadie ajeno al asunto”, se remarca.

En el 2002 la carta se introduce un matiz relevante. “Nuestra postura es la siguiente: los ancianos se ocupan del pecado y las autoridades seglares, del delito. Para no entorpecer la justicia, los ancianos no deben impedir ni obstaculizar ninguna investigación seglar de abuso deshonesto de menores”. No obstante, la instrucción sobre cómo actuar ante un caso de pederastia es la de siempre: “Ponerse en contacto con el Departamento de Asuntos Legales”. Este organismo es el encargado de dar la “orientación oportuna a fin de denunciar el delito a las autoridades competentes”.

Carta que demuestra que se comenzó a construir un archivo interno de pederastas.

En 1998 se aclara que estos informes sobre casos ocurridos en el seno de cada congregación deben enviarse a la central incluso en si el pederasta hubiera cometido el delito “antes de ser bautizado” como testigo.

En el 2006 y el 2010 se insta nuevamente a los ancianos a “informar al Departamento de Asuntos Legales” ante cualquier caso de abuso sexual infantil.

DESTRUIR LAS CARTAS

En el 2012 se ordena que todas las cartas con instrucciones sobre este delito (anteriormente citadas en esta noticia y correspondientes a los años 1995, 1997, 1998, 2006 y 2010) deben “ser retiradas del archivo permanente de cartas sobre procedimientos y destruirlas“. Se añade que “nadie debe conservar originales o copias de ninguna de dichas cartas”. El contenido de esta nueva carta aclara por primera vez explícitamente que “según la legislación española actual” los ancianos que atiendan una acusación de abuso de menores “podrían estar obligados” a ponerlo en conocimiento “de las autoridades, según el caso”. La orden principal, sin embargo, se mantiene inalterable: “Llamar de inmediato al Departamento de Asuntos Legales”.

La última carta, con fecha del 1 de agosto del 2016 -hace cuatro meses- admite que “en algunas jurisdicciones” la persona que tiene conocimiento de un delito de abusos “está obligada a informar a las autoridades”. La única orden específica sobre qué hacer es -otra vez- la de contactar con la central.

REGLAS ESTRICTAS

La comisión pública en Australia ha advertido de que la ocultación de estos abusos pone en riesgo a los menores y ha constatado que solo el Cuerpo de Ancianos -la cúpula de Estados Unidos- tiene “autoridad” para cambiar estas instrucciones porque “no se tolera” que ninguna sucursal tenga otra manera de actuar.

Anderson explica que ha ido reuniendo cartas dirigidas a distintos países, como Canadá o Reino Unido. “Siempre son las mismas”, asegura. No obstante, tal como subraya un anciano, que sigue dentro de la confesión y exige anonimato, la “pauta” siempre es tratar cada caso “como un pecado” y no “como un delito”. Y, “por supuesto”, no denunciar “ante las autoridades competentes”.


Los Testigos niegan la ocultación pero no han denunciado ni un caso

El portavoz de los Testigos de Jehová en España, Aníbal Matos, no ha negado la existencia de estas cartas con instrucciones sobre cómo gestionar los casos de pederastia pero ha querido subrayar que la política de la organización es “instar” a la familia afectada “a denunciar” este delito. La institución tomará la iniciativa cuando la víctima “sea un menor que se encuentre en situación de indefensión”, ha subrayado. Esto último, sin embargo, en España no se ha producido hasta la fecha. Sobre la existencia de un archivo con los nombres de todos los agresores sexuales, Matos ha subrayado que “no existe como tal” y llamarlo así “conduce a equívocos”. Las cartas dirigidas a los ancianos pretendían “ayudar donde era posible ayudar”, no ocultar los abusos que se dieran dentro de las congregaciones, ha insistido.

El Periodico – Los Testigos de Jehová prefieren pagar multas a entregar documentación sobre abusos.

Fuente: http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/los-testigos-jehova-prefieren-pagar-multas-que-entregar-los-documentos-abusos-que-piden-los-jueces-5660360

The Washington Post: Australian Jehovah’s Witnesses protected over a thousand members accused of child abuse, report says

Fuente: https://www.washingtonpost.com/news/morning-mix/wp/2016/11/28/australian-jehovahs-witnesses-protected-over-a-thousand-members-accused-of-child-abuse-report-says/?utm_term=.2e11ba307f80

 November 28, 2016

Over the course of about six decades, more than 1,000 members of the Jehovah’s Witnesses were accused of sexually abusing Australian children, according to a new report. Victims were ordered to keep quiet. Not one of the alleged perpetrators were reported to the police.

Now, a royal commission in Australia has found the church demonstrated a “serious failure” to protect children from the risk of sexual abuse and relied on outdated policies and practices to respond to such allegations.

107-page-long report released Monday detailed a number of ancient policies that exhibited what the Royal Commission into Institutional Responses to Child Sexual Abuse referred to as a “serious lack of understanding of the nature of child sexual abuse.”

One such practice, derived from scripture, requires church elders investigating incidents to secure a confession from the person accused or the testimony of two “credible” witnesses to the same incident, two witnesses to separate incidents of the same kind, or strong circumstantial evidence testified to by at least two witnesses. The accuser also has to justify his or her allegations to church elders, often in front of the alleged perpetrator.

The commission’s findings were based on a close examination of the allegations — which averaged one a month for 65 years and were recorded in sealed files along with the church’s responses — along with the findings of a 2015 public hearing.

The report found that the Jehovah’s Witness organization’s internal system for responding to complaints of child sexual abuse was not child or survivor focused, “in that it is presided over by males and offers a survivor little or no choice about how their complaint is addressed.”

“The sanctions available within the organization’s internal disciplinary system are weak and leave perpetrators of child sexual abuse at large in the organization and the community,” the report also concluded.

The head of the Jehovah’s Witness community’s service desk, Rodney Spinks, told the Sydney Morning Herald the church is taking the royal commission’s work seriously.

“We want to benefit from the process; everybody does,” Spinks said.

The church’s responses to sexual abuse allegations, and its desire to handle them internally, often mirror those of the Catholic church or of some Orthodox Jewish communities. But unlike the priests of the Catholic Church, the Jehovah’s Witnesses have no paid clergy. Alleged perpetrators are mostly regular congregants, who are shielded from official prosecution by the church’s code of moral conduct. The church’s rules, which are based on a strict interpretation of the Bible, call for separation from other members of society, who are considered spiritually inferior.

Additionally, the Jehovah’s Witnesses’ responses to abuse allegations are not limited to Australia. The religion’s parent organization, the Watchtower Bible and Tract Society of New York, for 25 years has instructed its elders to keep cases of child sexual abuse secret from law enforcement and members of their own congregations, according to an investigation from the Center for Investigative Reporting, which examined thousands of pages of documents in recent cases. In the last few years, the organization has been hit with an increasing number of lawsuits claiming it covered up child sexual abuse, according to the investigation.

The church’s deep suspicion of outsiders is the reason sex abuse among Jehovah’s Witnesses is rarely reported to authorities, according to Angus Stewart, a South African lawyer who led an investigation into the church, The Post reported. 

The royal commission’s report released Monday included two statements from women whose abuse complaints were handled by the Jehovah’s Witness organization in the late 1980s and early 1990s. One of these came from a woman who grew up on a farm in Western Australia and began associating with the organization when she was 10 years old.

During her teenage years, she often spent the night at the home of her friend’s father, Bill Neill, who was an elder in the congregation and led weekly Bible studies at his family’s house. At age 15 she began to be “groomed and sexually abused” by Neill. Despite the abuse, she said that she continued to respect Bill Neill and felt unable to disclose the abuse because of his position of authority in the congregation.

She first disclosed her abuse as an adult, while she was still a Jehovah’s Witness. The elders who investigated her case required her to meet with Neill, and two elders, in her own home to discuss her allegations. Neill denied any intentional misconduct or deliberate touching on his part. Since there was no second witness to her abuse, and her alleged abuser did not confess, the elders concluded that there was not enough evidence to take judicial action against Neill, according to the commission’s report. Following the investigation, Neill stepped down from his position as an elder in the congregation. But he remained at large in the congregation, “where he may have been a risk to other children,” the report stated.

In a later recommendation to the local branch office, elders wrote that Neill could be reinstated as an elder “once this has died down” but expressed concern that there may also be “worldly people who also know” about the allegations. “Worldly” is a term used within the organization to refer to people who are not Jehovah’s Witnesses and are therefore “not in the Truth.”

This recommendation confirmed that the elders were “more concerned about the reputation of the congregation and Jehovah than about the risk that Bill Neill posed to children,” the commission wrote in the report.

At no point did the elders tell the woman that “she could, let alone that she should, report her abuse to the authorities,” the report read. In requiring her to disclose her abuse before a group of men, in her own home, the elders caused her “significant distress” and trauma, the commission concluded. The elders should have taken further steps against Neill to protect other children from the “obvious risk” that he presented.

“The rigidity of reliance upon biblical text in the face of obvious danger to children was wrong,” the report stated.

La Información – Los testigos de Jehová australianos ocultaron los abusos a mil niños.

Fuente: http://www.lainformacion.com/mundo/Crece-escandalo-Testigos-Jehova-Australia_0_976103686.html

POR DIEGO CALDENTEY / LAINFORMACION.COM
LAINFORMACION.COM| 
  • Un informe de la Real Comisión sobre Abuso Sexual de Menores de ese país asegura que no han colaborado con la Justicia ordinaria ni denunciado los hechos, por tratarse de una organización que “se apoya en políticas y prácticas obsoletas y herméticas”.
  • ¿Realmente los Testigos de Jehová no quieren proteger a sus niños de los pederastas? Los casos de abusos sexuales en el seno del grupo son investigados por ancianos, “que deben establecer la verdad de acuerdo a los estándares bíblicos”, según ese órgano.
Un Testigo de Jehová lee una biblia durante una de las reuniones.

Un Testigo de Jehová lee una biblia durante una de las reuniones.

En el verano pasado una noticia conmocionó a la sociedad australiana. La Real Comisión sobre Abuso Sexual de Menores de ese país realizó varias audiencias en agosto sobre la congregación religiosa Testigos de Jehová. Muchos de sus miembros están acusados de ocultar a la Justicia ordinaria un millar de casos de presunto abuso sexual durante 60 años, a pesar de haber mantenido registros de los mismos.

La comisión gubernamental encargada de investigar los abusos a menores, con el consejero superior Angus Stewart al frente, elaboró un pormenorizado informe en el que aseguraba que este grupo -por sus características tan herméticas- buscó mantenerse aislado del resto de la sociedad sin denunciar ni dar a conocer esos hechos, que tuvieron como víctimas a menores del grupo, pero no llegaron a la Policía y/o la Justicia ordinaria.

La sede principal de los Testigos de Jehová en Australia es la de Watchtower. Esta organización religiosa cuenta con casi 70.000 integrantes del grupo en ese país. Los informes de Real Comisión sobre Abuso Sexual de Menores de Australia señala que durante más de medio siglo sus miembros no reportaron hechos de abusos de menores que sí conocían y están documentados internamente. Pero “la organización prefiere (según sus políticas) que los integrantes mayores lidien con los problemas de forma interna, tal como pareció en todos los casos de abuso”, según Stewart.

“Es la práctica de la Iglesia de los Testigos de Jehová mantener información relacionada con delitos de abuso sexual a niños, pero no reportar las presuntas denuncias sobre abuso sexual a la policía o a las autoridades relevantes”, manifestó en su momento el consejero durante una de las audiencias.

Tres meses después de aquellos informes y comparecencias, este lunes el tema ha vuelto a instalarse. Un nuevo documento oficial divulgado por la mencionada comisión gubernamental australiana, que investiga la respuesta institucional a la pederastia, vuelve a apuntar con fuerza contra la organización. Considera que “no responde adecuadamente a las denuncias de abusos sexuales a menores”.

Esta vez la acusación se centra en dos casos en concreto sobre los más de mil que se encuentran en análisis judicial. Concretamente, en el denominado ‘Estudio del Caso 29: La Respuesta de los Testigos de Jehová’, la investigación va mucho más allá: pone bajo la lupa la políticas y procedimientos de esta organización para prevenir, responder y denunciar los abusos sexuales a menores, así como las denuncias, informes o quejas de varios de sus miembros.

“De las evidencias presentadas, la comisión considera que la organización de los Testigos de Jehová se apoya en políticas y prácticas obsoletas para responder a las acusaciones de abusos sexuales que no están sujetas a una revisión constante y continua”, ha indicado la Comisión autraliana en un comunicado.

Dicha comisión tiene registros de 1.006 casos de abusos a menores desde 1950 y, aunque la organización con principal sede mundial en Estados Unidos expulsó a 401 miembros, permitió que 230 volvieran, 35 de ellos varias veces, según Stewart.

Sus principales líderes

Los dos principales líderes de los Testigos de Jehová en Watchtower Australia, Vincent Toole, director legal; y Terrence O’Brian, director general, deberán responder principalmente a dos acusaciones muy serias: la comisión considera que los Testigos de Jehová adolecen de “una falta grave de entendimiento sobre la naturaleza del abuso sexual de un menor”. Por sus actos, considera que no protegen como deberían a las víctimas pasadas y eventuales y futuras contra pederastas.

La investigación, por ahora, ha determinado que los procedimientos para lidiar con las quejas de ciertas víctimas no se han revisado desde la creación de esta comunidad a finales del siglo XIX y se apoyan en normas arcaicas, de hace casi 2.000 años.

Aunque parezca insólito, según las pautas de la organización religiosa, los casos de abusos sexuales en el seno de la misma son investigados por dos ancianos, que deben establecer la verdad de acuerdo a los estándares bíblicos, que incluyen la confesión del supuesto agresor. “Si el acusado no confiesa, hay un requerimiento inflexible de que debe haber dos testigos oculares de un incidente de abuso sexual a un menor” para que la congregación considere probada la agresión sexual, se indica en el documento del órgano oficial australiano.

Hace escasos meses, Max Horley, uno de los ancianos o líderes de dicha organización en Australia, reconoció ante la comisión que los casos no fueron llevados ante la justicia para su investigación. Cuando el juez Peter McClellan le preguntó durante una de las audiencias si los casos de abuso son reportados, Horley dijo que internamente lidian con los problemas “legal y bíblicamente”, dijo Horley, según las transcripciones de las audiencias.

“No lo reportamos a la policía. Creo que los alentamos a que lo hagan. Les damos la asistencia para hacerlo”, manifestó en su momento con absoluta frialdad.

La comisión autora del informe funciona desde 2012 en Australia. Fue creada para investigar cómo responden las instituciones a los abusos sexuales a menores que están bajo el cuidado de organizaciones públicas, sociales o religiosas.

A principios de mes, el Gobierno australiano anunció que indemnizará a las víctimas de estos abusos con hasta 150.000 dólares locales (115.200 dólares o 103.759 euros) como parte de un plan que el Gobierno federal implementará a partir de 2018.

 

El Periódico – Australia acusa a los Testigos de Jehová de ocultar la pederastia

Fuente: http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/testigos-jehova-acusados-no-proteger-ninos-australia-victimas-pederastia-5656832#

GUILLEM SÀNCHEZ / BARCELONA

LUNES, 28 DE NOVIEMBRE DEL 2016 – 11:44 CET

Una comisión gubernamental creada en Australia (Royal Commission into Institutional Responses to Child Sexual Abuse) ha desnudado todas las carencias que los Testigos de Jehová presentan internamente en este país para proteger de los pederastas a los menores de edad que forman parte de su comunidad. Tras más de un año de investigación, ha concluido que no actúan “adecuadamente” para eliminar el riesgo que corren los pequeños de ser víctimas de abusos.

El informe ‘Estudio del Caso 29: La Respuesta de los Testigos de Jehová’ está basado en el testimonio de dos víctimas que fueron agredidas sexualmente cuando eran menores. El trabajo se ha elaborado a partir de audiencias, que se celebraron durante los meses de julio y agosto del 2015, en las que fueron citadas, además de las víctimas, miembros del credo y diversos expertos. El informe ha analizado también los sistemas, políticas y procedimientos de esta organización para prevenir, responder y denunciar este tipo de delitos sexuales.

“De las evidencias presentadas, la comisión considera que los Testigos de Jehová se apoyan en políticas y prácticas obsoletas para responder a las acusaciones de abusos sexuales que no están sujetas a una revisión constante y continua”, se advierte. “De largo”, son “inapropiadas e inútiles” para tratar esta problemática.

“LOS DOS TESTIGOS”

La normativa interna de esta organización que gestiona los casos de abusos a menores no se ha revisado desde la creación de esta comunidad a finales del siglo XIX y se apoya en postulados -los de la Biblia- redactados hace casi 2.000 años.

Los Testigos de Jehová investigan internamente los casos de pederastia a través de las autodenominadas audiencias judiciales que forman dos ancianos -los líderes de cada congregación- y dictaminan según los estándares bíblicos pero no según las leyes vigentes en cada país.

Estos estándares consideran culpable al adulto acusado de pederastia si este confiesa o si la víctima -un menor de edad- aporta por lo menos a “dos testigos oculares” que hayan presenciado la agresión y ratifiquen su declaración.

Los Testigos también obligan a víctima y agresor a mantener un careo que no tiene en cuenta la situación de fragilidad que puede implicar para el menor de edad el hecho de enfrentarse con el adulto que abusó de él.

Por hechos como este, la comisión considera que los Testigos adolecen de “una falta grave de entendimiento sobre la naturaleza del abuso sexual de un menor”.

OCULTACIÓN DE ABUSOS

En la práctica esta organización “no ha informado” a las autoridades competentes de los casos de abusos sexuales a menores de los que ha tenido conocimiento. Un hecho que Miguel García denunció a este diario y a los Mossos d’Esquadra, porque también ocurre en España. Este “grave fallo” no “protege” a los niños que forman parte de su comunidad.

Los mecanismos internos para sancionar a los pederastas son“débiles” y han facilitado que estos agresores sexuales -miembros de los Testigos- se muevan sin ningún control dentro de las congregaciones. Se ha menospreciado el riesgo de que vuelvan a reincidir. Se demuestra que existe un “claro desconocimiento” en la comprensión de la gravedad “del impacto” que este tipo de delitos pueden generar “sobre los niños”.

CONOCER TODOS LOS ABUSOS

La comisión autora del informe investiga desde el 2012 la respuesta de las instituciones a los abusos sexuales a menores que estaban bajo el cuidado de organizaciones públicas, sociales o religiosas y que ha llevado a comparecer como testigo al mismo cardenal George Pell, máximo representante de la Iglesia australiana y ministro de Finanzas del Vaticano.

A principios de mes, el Gobierno australiano anunció que indemnizará a las víctimas de estos abusos con hasta 150.000 dólares locales.

 

Película: “Me escapé de los testigos de Jehová”

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Fuente: http://www.vanityfair.it/news/storie/16/11/13/testimoni-di-geova-storia-x-factor

13 de noviembre de 2016

Traducción Google:

“Me escapé de los testigos de Jehová”
Cuando Sara le dijo a sus padres que ya no quería ser un testigo de Jehová, el padre respondió que prefería los muertos. En cambio, la salida de la Congregación, comenzó su nueva vida. Se dice que en una película.

Uno de los primeros recuerdos de Sarah es un pedazo de pastel. Se comió en el jardín de infancia, con motivo del cumpleaños de un compañero de clase. Ella fue a su casa y le dijo a su madre: “Hice una cosa terrible.” La familia de Sara pertenece a los testigos de Jehová y los testigos de Jehová no celebran Navidad o los cumpleaños, ni siquiera las de los demás Después de ese trozo de tarta, Sara. no participó en más de cumpleaños, o en la escuela primaria o desde entonces.

Si esto ocurriera, mientras que los otros niños apagaron las velas fueron a la biblioteca. Así se rompió el amor por la lectura. Pero en casa no podía leer lo que quería. Por ejemplo, Harry Potter estaba prohibido. En secreto compró los libros y cubría las tapas con las de la Biblia y otros textos religiosos.

En la escuela secundaria, el Instituto de Contabilidad, descubierto en 1984 por George Orwell, el libro que cambió todo para ella. “Orwell susurró algo, pero aún así no fue capaz de hacer comparaciones mí con el medio ambiente en el que crecí, era demasiado miedo”, dice. “Entre los testigos de Jehová, la interacción con el mundo fuera de la congregación se considera un pecado, ser feliz es obligatorio si usted no está satisfecho significa que no tiene suficiente fe. Mis padres, por ejemplo, no creo que he amado de verdad. Los testigos de Jehová se casan muy jóvenes y sin haber hecho el amor antes y sin tener que asisten a otras personas. Sólo sé un chico, que tiene que llegar a casa y que se comprometan en su vida amorosa está marcada para siempre. A veces, mi peleas con furia, y en esos casos fueron llamados los ancianos de la congregación para llevar la paz “.

Hoy Sara tiene 25 años, me encontré con ella en un pequeño restaurante en Florencia. Ella tiene un tatuaje en el brazo izquierdo, una señal que dice que voy a luchar ‘em todo, voy a luchar contra todos ellos. Es delgado, se ha teñido el pelo de un color loco, la mirada es vivaz, un fuego ardiente. Habla abiertamente sobre su experiencia, pero pide que el apellido no está escrito en el periódico.

Para los testigos de Jehová es un apóstata, se llama a sí misma “expulsada”. Su historia es similar, en algunos aspectos, a la de Daiana Mingarelli, el dúo Daiana cantante Lou, los competidores de esta edición de X Factor. También se asemeja a la de Emidio Picariello, dueño del blog ildisassociato.net y autor del libro de Jehová no quiere casarse conmigo (Editori Riuniti, publicado en 2011).

Eventos similares han inspirado una gran película, La chica en el mundo, con Sara Serraiocco, una de las mejores actrices jóvenes en circulación, el debut de Marco Danieli, presentado en el Festival de Cine de Venecia y en la sala del 9 de noviembre.

La película Sara apóstata colaboró ayudando a la actriz su homónima de entender lo que significa crecer en una familia de testigos de Jehová y luego querer salir y empezar de cero. Los que son bautizados y luego se disocia encontraron solamente. Nadie, ni siquiera los parientes cercanos, quiere mantener el contacto con los que salió. O estás en, o estás fuera.

Hoy Sara está fuera, ir a la universidad y evita pérdidas de tiempo en una cadena de perfumería.
Entró como empleado, a continuación, se convirtió en artista de maquillaje y ahora se ocupa de la formación de los nuevos colegas.

“Es decir, en mi pequeña manera, he hecho una carrera”, dice. Un hecho inconcebible para un testigo de Jehová, porque “una de las primeras cosas que se inyectan es que la ambición es un producto del mal.”

Danieli en la película, la ruptura entre la heroína y sus padres empieza porque la chica quiere ir a la universidad y los padres no lo quieren. Se fue tan bien para Sara. Después de la secundaria, Contabilidad, quería convertirse en un juez, y por lo tanto inscribirse en la Ley. Después de mucha discusión, los padres le permitieron inscribirse en Administración de Empresas. La idea de que hizo la secretaria en una práctica contable era más aceptable: horas fijas, más tiempo para la predicación y, sobre todo, pocas perspectivas para crecer profesionalmente. Después de un mes Sara cambió facultades, ocultos a los padres. Dijo, sin embargo, su novio, testigo de Jehová, también.

“Estábamos en un bar frente a dos tazas de café. Le dije lo que había hecho, él estaba molesto y he tratado de explicar a los que estaban empezando a tener mis dudas acerca de nuestra religión. Susurré, estamos haciendo el lavado de cerebro. Corrió a contarle todo a mis padres y se rompió un desastre. Llegaron los ancianos de la congregación en la casa para tratar de convencerme de que yo estaba haciendo todo mal. Al principio yo obedecí, pero ahora la crisis dentro de mí había abierto. Tomó un par de años, por lo que muchas lecturas, el descubrimiento del blog Emidio Picariello sobre disfellowshipped y la ayuda de un psicólogo que asistió en secreto hasta que, un día, encontró el valor para decirle a mis padres que ya no quería ser testigo de Jehová. mi madre lloró amargamente, mi padre me gritó que prefería conocerme murieron en un accidente “.

Hoy en día una relación delgada entre Sara y sus padres se ha reanudado. Gracias a la madre, especialmente. El amor maternal ha prevalecido sobre el resto pero todo es muy delicado, ¿por qué Sara no quiere revelar el nombre de la familia o decir donde viven. “Mi sufrirá también. Tener una hija disfellowshipped es una lástima, en su mentalidad significa que no he sido capaz de transmitir los valores de la derecha “. Sara tiene una hermana menor, que ahora tiene 17 años de edad: ella comienza a tener dudas y expresar cierta impaciencia, pero luego tiende a caer en línea. “Yo he estado allí y me doy cuenta de que son destellos de conciencia de que, sin embargo, que terminan dejando a un lado: hacer frente a la realidad es demasiado miedo. Incluso si se siente que es correcto ir, usted sabe que será como para cortar un brazo, usted tiene que renunciar a su sufrimiento y comenzar un largo viaje para entender lo que eres “.Se va a ser hoy en día es una chica que parece equilibrado y lleno de arena. Incluso se las arregla para ser irónico. Dice que, a fuerza de tomar las puertas en la cara cuando fue a predicar, se ha convertido en un vendedor experto, en perfumería. Aunque el recuerdo de aquellas salidas no es alegre seguro. “Jugué la campana y oré: ‘no responden, es” que hay un alma. Una vez me abrió una señora muy amable, tomó el volante y le dije: “Me gustaría que lo leas, sin embargo, me tomo esto.” Fue la iniciativa volante en el Tercer Mundo y me dio que pensar: los testigos de Jehová no hacen caridad. No llevar comida a los pobres, que trae la palabra de Dios y que debe ser suficiente. Otra vez que abría un compañero de clase, que vergüenza. Pero lo que me dolía era que yo no sentía la presencia de Dios como me dijeron que tendría que escucharlo. Pensé que estaba equivocado, pensé que Dios me castigaría porque no tenía ningún deseo de ir a predicar. Hoy en día la culpa ya no tengo, y sin embargo tener una vida espiritual, a mi manera”.